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Yo vi el futuro y quiero llegar primero

Yo vi el futuro y quiero llegar primero

Estaba sentado en medio de una plaza en Villarrica, a pocos metros de un parque infantil. Había varios niños jugando y yo me divertía mirándolos. De repente sucedió algo increíble.

Una niña de tres años aproximadamente se acerca a la madre, casi en frente de mí. Toma el smartphone, dibuja el patrón de desbloqueo, accede, y pronuncia unas palabras “mágicas”.

Acto seguido, se siente y disfruta de su video favorito en YouTube. Estaba mirando justo lo que ella quería y lo hizo sin pedir ayuda a nadie, considerando que a su edad aun no lee ni escribe.

Yo no entendí las palabras que pronunció. Sin embargo, Google sí la entendió y automáticamente la conectó a lo que ella quería. En ese mismo instante.

En ese momento vi el futuro. Lo vi justo delante de mí, demasiado cerca.

La tecnología configura nuestras vidas

Ese es el mundo que tenemos en frente. Miles y millones de personas acostumbradas a satisfacer sus necesidades a través de Internet. Esa es la tónica de los consumidores del presente y del futuro. El emprendedor que no posiciona su marca en Internet muy pronto quedará fuera de juego.

Probablemente Google, y otras tecnologías con inteligencia artificial, ya hoy en día son capaces de establecer una mejor comunicación con los niños que su propia madre. Ni hablemos de los jóvenes adolescente para arriba.

Hasta ahora, la familia cercana y en especial la madre, ha sido fundamental para configurar la cosmovisión, el carácter, la escala de valores y las creencias fundamentales de una persona. Hoy, la tecnología cumple ese rol.

Una prueba de esto es observar un hecho cada vez más común: una criatura menor a los 10 años argumentando su postura en contra de la madre. Y en muchas ocasiones, el argumento de la criatura suele ser mucho más convincente. ¿Por qué? Porque para ellos lo que ven en la televisión o en YouTube es real, ellos refrendan sus posturas en una realidad virtual. En cambio, la madre suele decir una cosa no lo demuestra con un hecho real; entonces carece de valor para ellos.

Es así como la tecnología y no los padres forman el carácter de las personas. El mercado de consumo se educa y se forma de la misma manera. Por eso, el marketing, tal como lo conocemos, tiene que reinventarse.

De hecho, se está reinventando. Ya no trata de contar al mundo lo bueno que uno tiene o hace. Todo el mundo hace eso. En el ruido de gente ofreciendo cosas, hay que hacer algo más, algo sustancialmente diferente.

Qué nos toca a ti y a mi

La tecnología hilvana la historia. La evolución de las sociedades humanas gira entorno a la evolución tecnológica. Desde la era de piedra hasta la era de la inteligencia artificial, los que dominan la última tecnología, domina el mundo.

La última frase es muy real para nosotros. En la era de la globalización, los más evolucionados literalmente dominan el mundo. ¿Y qué sucede con los que no evolucionan? Van desapareciendo del mapa, más rápidamente que en ningún otra era de la historia.

No tenemos otra opción. La historia nos lanza un reto. Estamos viendo el futuro y yo quiero estar en él. Y quiero estar en la mejor posición.

Quizás es tarde para liderar el cambio en el mundo. Pero estamos a tiempo para ser líder en nuestro entorno, evolucionar juntos y estar entre los mejores posicionados.

Tecnología & Negocio

El emprendedor tiene en su ser algo especial. Ama la libertad. Amor y libertad son palabras muy comunes, pero encierran grandes misterios. Por eso, amar la libertad convierte al emprendedor en un ser extraordinario, alguien fuera del común.

Por eso, tecnología y negocios mueven el mundo. Con esas dos alas quiero avanzar. Espero tu compañía en esa travesía. Hacia un estilo de vida de libertad, prosperidad y trascendencia.

¿Qué es la prosperidad?

¿Qué es la prosperidad?

“El objetivo de la naturaleza es el avance y desarrollo de la vida”; por tanto, “el derecho del hombre a la vida significa su derecho de tener el libre e irrestricto uso de todas las cosas que pueden ser necesarias para su completo desarrollo mental, físico y espiritual”.

En el mundo en que vivimos, estas expresiones de W. D. Wattles equivalen a lo que llamamos “ser rico”, y veremos que la prosperidad (la riqueza) es mucho más que acumular dinero.

En todas las constituciones de las sociedades civilizadas se consagra el derecho a la vida entre los valores más prevalentes de la dignidad humana. Sin embargo, la gran mayoría de las personas no viven, apenas sobreviven. Sobrevivir es estar vivo, existiendo, pero sin avanzar ni desarrollar las potencialidades inherentes a lo que cada uno es; respirar en la monotonía de hacer cada día lo mismo, sin porqué ni para qué.
Existe en nosotros un deseo innato a desarrollar nuestras potencialidades y brindar al mundo la riqueza que somos. La prosperidad es inherente a lo que somos. Nuestro corazón sucumbe ante el gozo de dar, y toda la sabiduría milenaria acumulada en el alma humana nos indica que cuando más damos, más feliz y realizados somos, y al dar más obtenemos más.
La prosperidad no solo forma parte de nuestra naturaleza humana. En realidad todo el universo es prospero y abundante. Toda la naturaleza está llena de riqueza y abundancia. Y hay miles de personas que viven abundantemente; signo de eso vemos en el progreso de la sociedad, donde vemos hombre creando constantemente igual que la naturaleza. El universo, la vida, la humanidad, progresan y avanzan en cada momento para proveer a todos cuanto les sea necesario para su máximo desarrollo y felicidad.
Entonces ¿Todos podemos ser ricos?

“La prosperidad individual es estar en armonía con la prosperidad del universo” (Lair Ribeiro).

Cuando desarrollamos en nosotros la mentalidad de abundancia, es decir, pensamos y actuamos conforme a las leyes universales, podemos todos gozar de la abundancia ilimitada que nos rodea y ser ricos. La prosperidad es mucho más que ser rico, porque implica gozar de todas las cosas buenas que nos permite desarrollar y expresar lo que somos, incluyendo la salud, las personas, el medio ambiente, las oportunidades, etc. Todo lo que necesitamos existe en el universo o lo podemos crear.

Ser verdaderamente próspero está muy lejos de aquellos que solo acumulan dinero y hacen del dinero su fin principal. Cuando perseguimos el dinero, perdemos la atención a la abundancia natural que nos rodea. Cuando hay prosperidad en nosotros, el dinero nunca falta y no necesitamos perseguirlo para tenerlo en abundancia.

Y yo, ¿cómo puedo prosperar? Si al universo, la naturaleza, la humanidad, es inherente la prosperidad, ¿qué pasa conmigo?

La respuesta es sencilla y puedes empezar a prosperar ahora mismo. Solo necesitas estar en armonía con el avance y desarrollo que reina en el universo, tomar conciencia de la riqueza que eres y brindar al mundo lo mejor de ti.
¿Cómo se logra eso?

Entendiendo, comprendiendo, tomando conciencia y cambiando.

Si yo te pregunto ¿Eres próspero? ¿Te sientes próspero? ¿Actúas como un ser de prosperidad y abundancia? Es decir, ¿Eres una persona que avanza y progresa constantemente, desarrollando sus potencialidades, brindando sus dones al servicio de los demás, con gozo de realizar sus sueños y soñar cosas cada vez más grande, porque al realizar sus sueños inspira a otros y ayuda a mejorar el mundo?

Tu vida se llenará de abundancia y felicidad a medida que vayas respondiendo afirmativamente a esas preguntas. Porque la riqueza no depende de lo que hacemos, menos de lo que hacen los demás, sino de lo que somos, de cómo pensamos, de cómo nos sentimos y de qué manera actuamos cuando hacemos lo que hacemos.
El primer campo en que progresar es dentro de uno mismo, porque “el mundo interior crea el mundo exterior”. Si tu mente está llena de quejas, críticas, rencores, envidias, porque te enfocas en la escasez, en los problemas, en la pobreza, tu mundo interior se llenará de miseria, igual que tus circunstancias.
Pero si decides poner tu atención en el avance, en lo que puedes mejorar hoy, en el libro que te puede ayudar para mejorar tu actitud, en la información que te puede hacer mejor persona, mejor profesional, tu mundo interior empezará a llenarse de progreso y de gozo, estarás en condiciones de brindar mejores cosas al mundo y el mundo te retribuirá en oportunidades de progreso.
El dinero es mera consecuencia del estado de tu consciencia. Si bien tenemos el poder de modificar al instante el enfoque de nuestra mente, pensar positivo, generar emociones positivas y prosperar, en la realidad suele ser un poco complejo y requiere esfuerzo.
La razón. Es porque la mente opera en el cerebro, una realidad física, que funciona bajo principios físicos. El cerebro necesita entrenamiento. Crear nuevas redes neuronales para poder alojar una nueva manera de pensar, “instalar” una nueva mentalidad (manera habitual de pensar). Es como empezar un régimen de ejercicios físicos para lograr un objetivo competitivo.
yo soy la llave de la abundancia

Nuestra mente está condicionada por patrones de pensamientos instalados de antaño. En esa programación mental se incluyen archivos de pobreza y miserias que manejan nuestra existencia en forma automática sin que seamos conscientes de ello. Pero de la misma manera que dichos archivos llegaron allí y dominan nuestros sentimientos habituales y por consiguiente nuestra manera de obrar, podemos reconfigurar dichos patrones e  “instalar” nuevos programas, que funcionen acorde a las leyes universales de la prosperidad.

Te dejo un ejercicio.
Trata de escribir un inventario de tus pensamientos más habituales. Se consciente de lo que piensas cada día, minuto a minuto, y de los sentimientos que provocan en ti dichos pensamientos. Analiza con qué energía entras a accionar y realizar tus tareas cotidianas en presencia de esos pensamientos y sentimientos en tu interior y verás la contaminación de tus actos potencialmente exitosos. No existe un momento de éxito, sino la suma de pequeños momentos exitosos que producen un resultado evidente.
Sé que la tarea anterior producirá en ti un desanimo inmediato. Por eso te dejo otra más alentadora. La tarea para esta primera semana. Escribe un inventario, pero de las bendiciones que hay en tu vida, las cosas buenas, los bienes materiales e inmateriales. Siente gratitud y gozo por lo que tienes y la riqueza que te rodea. Empieza a sentir la abundancia que te rodea y empezarás a conectar con la prosperidad.
Solo hay dos movimientos posibles. Evolucionar (prosperar) o involucionar. Cada detalle que logras mejorar en tu vida, por más insignificante que parezca, te prospera.
Sea tu elección prosperar minuto a minuto.
Espero que hayas leído la entrada anterior. Y ponte listo, porque en la próxima entrada te daré unos principios prácticos del manejo del dinero. Porque tienes dos opciones: tú manejas el dinero, o el dinero te maneja a ti.
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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Un nuevo comienzo

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Volver al ser
“El éxito radica en lo que somos, no en lo que hacemos”, porque “el dinero solo puede crecer hasta donde crezcas tú”, fueron dos frases que iniciaron en mí un rotundo cambio, que lentamente está transformando mi vida y mi mundo.
 
Me di cuenta por qué no estaba logrando los resultados deseados, descubrí que las razones de mis fracasos no estaban allá afuera, en las circunstancias, sino dentro de mí mismo, en lo que “Soy” como persona.

Siempre me había sentido víctima de un mundo desigual e injusto; que premiaba grandemente a aquellos que tuvieron la “suerte” de nacer rodeados de oportunidades y recursos, con aptitudes especiales, buen porte y otras cualidades físicas y psíquicas fabulosas; y por otro lado, personas que nacieron con “la mala suerte” de tener que enfrentar las circunstancias desde una posición desventajosa.
 
No sé qué era peor, esa actitud pesimista y cuasi fatalista con que veía mi vida, o la visión de un mundo cruel, donde cada quien tuviera que “luchar” por su vida; como en tiempos de los Césares, los gladiadores luchaban por sus vidas en la arena del Coliseo Romano, a veces con un frágil palo de madera en sus manos, enfrentando a sendos guerreros armados, habituados a matar.
 
Hasta ese momento yo pensaba que la vida era algo que me sucedía, que no tenía ningún control sobre las circunstancias, porque no podía cambiar el mundo y ponerlo a mi favor. Por mucho que “luchara”, las posibilidades de perder siempre se veían más grandes y cercanas.
 
Después de descubrir que mi vida y mis resultados dependían enteramente de mí, lo más difícil fue dejar la batalla, concentrarme en mí crecimiento y poner en práctica aquel cliché “no me digas cuán grande es tu problema, sino dile a tu problema cuán grande eres tú”.
 
Recuerdo al niño de nueve años que soñaba convertirse en un hombre sabio y valiente. Estaba sentado sobre unos árboles cortados en un asentamiento campesino, era hijo de un campesino sin tierra (en lenguaje paraguayo), sin estudio, pero trabajador y sumamente optimista con el futuro de sus hijos.
Ese niño soñaba con cosas grandes, soñaba inscribir su nombre en páginas de gloria, sacudir la historia, construir un mundo inexistente aun, crear algo que ya, con solo imaginar la posibilidad, le producía alegría en su corazón, sin siquiera tener idea de lo que podría ser, solo sabía que podría crear algo grande, bueno para él y sus amados.
 

¿Cómo pudo ese niño prodigio convertirse en ese pesimista, resentido, frustrado y bastante amargado ser humano, criticando y despotricando contra el mundo, que le describí arriba? No saben lo feo que huele en el alma el cadáver de los sueños rotos, pudriéndose en medio de la impotencia y la desdicha.

 
El niño soñador ha vuelto. Hoy está feliz aquí en tu compañía. Después de recorrer un largo camino hacia el interior de sí mismo, ha vuelto a casa.
 
Quiero contarte de las maravillas que llevamos dentro, pero que han quedado olvidados por andar por la vida “luchando”, tratando de ganar a otro lo que ya tenemos dentro, en abundancia.
 
Yo soy prosperando, es un testimonio de vida. En este espacio compartiré contigo los principios que me han revolucionado la vida, transformando mi mentalidad, de una mentalidad de escasez y tristeza a una mentalidad de abundancia  y dicha. Quiero que seas testigo y parte de esta evolución, que apenas inicia. Ojo, no soy un gurú, soy apena un estudiante fascinado con lo que va aprendiendo, deseosos de compartir contigo y aprender juntos. Lo que te puedo ofrecer es el testimonio de transformar “la oruga en mariposa”; de qué manera podemos soñar, matar el sueño y morir con él, y volver a soñar para resucitar e ir en pos del sueño para conquistarlo y burlar la muerte para siempre.
 
Escribir siempre fue mi sueño, lo he intentado un par de veces. Pero este día, 30 de junio de 2015 es diferente. Es el día de mi cumpleaños, la energía creadora que me vio nacer está conmigo. Hoy asumo el compromiso de plasmar en este blog todo lo que pude leer, escuchar, compartir, investigar, ver, reflexionar y concluir acerca de los principios de la riqueza y la felicidad. Si tú también estás dispuesto a crecer por dentro, descubrir y brindar al mundo lo que eres, sentirás brotar en tu mente la idea de estar prosperando y no querrás soltarlo nunca más.
 
El título del blog te podría resultar curioso, a lo mejor sonaría más lógico “estoy progresando” o “yo soy millonario”, “yo soy prosperidad” tal vez. Pero es así como está que quise ponerlo. Tengo mucho que decir sobre esta frase, “yo soy prosperando”, y lo voy a ir diciendo más adelante. Pero, de entrada, déjame decirlo así: la prosperidad en mi vida radica en lo que yo soy. Lo que yo soy genera en mi vida las oportunidades para manifestar la riqueza; de la misma manera que la pobreza es resultado de lo que yo soy, o lo que yo creo que soy, con la mente condicionada por el pasado.
Espero que estés a mi lado semana tras semana. Juntos iremos rompiendo las ataduras mentales que no nos permiten expresar lo que somos en su verdadera grandeza. Y miraremos en mundo de allí afuera con nuevos ojos, podremos ver las infinitas oportunidades que ofrece el mundo en que vivimos y elegir aquella que mejor se adecua a lo que nos hace feliz. 
 
El siglo XXI es una panacea para la dicha y la prosperidad. 
 
Yo estoy listo para aprovechar
 
 ¿Estás listo tú?
Milciades Villalba Santos

Milciades Villalba Santos

Autor

Empresario de Networt Marketing, bloguero, orador, coach y educador de emprendedores.

Este blog es resultado de dos cosas: El sueño de ser un escritor, y la tranformación que supone en mi vida convertirme en empresario del Siglo XXI.

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